Brasil regula el cannabis medicinal y sus productos derivados. Parece que, entre la polémica que rodea al país sudamericano y a su nuevo Gobierno, comienza a brotar una nueva y verde esperanza. Este martes, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) de Brasil aprobó la regulación de los productos derivados del cannabis para uso terapéutico.

Estos medicamentos estarán sujetos a una estricta normativa para controlarlo. Según informó el organismo sanitario en un comunicado, “El nuevo marco regulador crea una nueva clase de productos sujetos a vigilancia sanitaria: los productos a base de cannabis, término que se viene utilizando internacionalmente […] por diferentes autoridades sanitarias del mundo´´. 

Los nuevos medicamentos tan sólo podrán comercializarse en farmacias y siempre bajo prescripción médica. Las fórmulas con CBD y menos del 0,2% de THC podrán recetarse a pacientes que, bajo la recomendación de su médico, decidan decantarse por el uso del cannabis medicinal para tratar sus patologías o trastornos. Los fármacos que superen el 0,2% de THC sólo podrán ser prescritos a personas con enfermedades terminales o cuyo trastorno no responde a los tratamientos convencionales.

En el caso de las formulaciones sin THC, deberán señalar en el embalaje un aviso de que ‘Sólo puede venderse con receta’. Los medicamentos que sí contengan la sustancia psicoactiva deberán añadir a esta frase el aviso de que “el uso de este producto puede causar dependencia física o psíquica´´.

Brasil regula el cannabis medicinal como transición hacia otra fórmula más inclusiva

Aunque esta regulación pueda parecer estricta, ya que no se contempla el autocultivo o la venta de flores como remedio terapéutico, desde ANVISA han subrayado que esta normativa se revisará dentro de tres años. El motivo es la “razón del estado técnico científico en el que se encuentran los productos a base de cannabis en todo el mundo´´. Esto significa que se trataría de una “ transición reguladora´´.

Eso abre las posibilidades de que Brasil se anime a regular otras fórmulas de consumo, como por ejemplo despenalizar los productos con CBD, permitir el autocultivo con fines medicinales o incluso regular el sector lúdico. Por el momento, las normas que amparan a esta nueva ley son muy estrictas.

Ni en el prospecto ni en el embalaje podrá haber indicaciones que puedan llevar a una interpretación falsa o que induzcan a la confusión. En el prospecto, se tendrá que informar sobre posibles efectos secundarios, sobre todo de la “dependencia física o psíquica´´. También de que es un producto de uso individual que está prohibido vender o compartir con otras personas.

América lidera la lucha por la despenalización del cannabis

La producción del cannabis medicinal la llevarán a cabo empresas, que necesitarán contar con un certificado de buenas prácticas. También deberán someterse a controles sobre la calidad y comercialización de la sustancia. Las compaías podrán adquirir los productos fuera de Brasil, siempre y cuando sea ya una materia semitratada, nunca flores u otras partes de la planta.

El motivo es “garantizar el control integral de los lotes de productos y medicamentos a base de cannabis importados. Por ello, también se ha “limitado el número de puntos de entrada de éstos en territorio nacional´´. Además, cada producto comercializado deberá quedar registrado en el Sistema Nacional de Productos Controlados (SNGPC). Este sistema se utiliza para dispensar todos los fármacos de consumo controlado en Brasil. 

América es sin duda el continente donde más florece la regulación del cannabis. Canadá, Uruguay y Colombia regularon ya su uso lúdico. En México están en ello y en Estados Unidos ya se ha abierto la puerta a una regulación a nivel federal del cannabis recreativo, lo que supondría su legalización en todo el país. Ahora, la noticia de que Brasil regula el cannabis medicinal nos hace pensar más todavía en la necesidad de que Europa debata ya sobre este asunto, y que España se plantee una regulación integral e inclusiva.

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