La popularidad del cáñamo en la alimentación está creciendo rápidamente gracias a las propiedades saludables y sostenibles que lleva asociadas. Sin embargo, todavía enfrenta muchos problemas regulatorios.

Ya sabemos que el cáñamo es una planta extremadamente versátil, pero para gran parte del público se sigue asociando únicamente a los efectos psicoactivos de la marihuana, aunque la principal diferencia entre ambos es precisamente la bajísima concentración de THC del cáñamo.

La concienciación en torno a la salud es una de las tendencias predominantes en la industria alimentaria, por lo que los múltiples beneficios nutricionales de la planta milenaria están impulsando el uso del cáñamo en la alimentación. Junto a su capacidad de reponer el suelo de cultivo, el cáñamo cumple todos los requisitos para ocupar un lugar protagonista entre las tendencias alimentarias actuales.

El cáñamo puede ser clave para un futuro alimentario sostenible.

El cáñamo es una planta muy resistente y se puede cultivar en prácticamente cualquier ecosistema. No requiere ninguno de los pesticidas o herbicidas que se utilizan para mantener vivas otras plantas más débiles y mucho más consumidas en la alimentación alrededor del mundo. De hecho, sólo 8 de cada 100 plagas comunes conocidas de los cultivos pueden arruinar la cosecha, y dichas plagas pueden tratarse sin necesidad de productos químicos.

Además, el cáñamo se utiliza para producir más de 25.000 productos, por lo que no se desperdicia absolutamente nada con su cultivo. Un gran beneficio que permite rentabilizar el cultivo no sólo en términos económicos, sino también medioambientales.

Un 29% del agua en el mundo se destina al cultivo y producción de carnes y lácteos. Sin embargo, el cáñamo tiene la milagrosa capacidad de auto-irrigarse naturalmente, lo que significa que requiere muy poca agua para crecer. Esto distingue al cáñamo también de otros cultivos utilizados para bebidas vegetales como la soja o la almendra, que necesitan gran cantidad de agua para su producción.

Las raíces de la planta de cáñamo crecen fuertes y hasta más de dos metros de profundidad, creando redes de raíces que ayudan a mantener el suelo unido y previenen la erosión, un gran problema para los agricultores. De hecho, el beneficio ambiental del cáñamo es tal que incluso ayuda a regenerar el suelo contaminado.

A pesar de que España cuenta con las condiciones climáticas idóneas para el cultivo de cáñamo, apenas se encuentran registradas 700 hectáreas de cultivo de cáñamo industrial, frente a las 4.000 de Italia o las 3.800 de Países Bajos. Una oportunidad de negocio que en algunas regiones ya está empezando a crecer, como es el caso de la provincia de Almería, donde el cultivo de cáñamo industrial se ha multiplicado por diez en los últimos años.

¿Los alimentos con cáñamo contienen THC?

Generalmente, las cepas de cáñamo que se usan en la industria alimentaria son las que producen poco o nada de THC. En España están autorizadas 25 variedades para el cultivo de cáñamo industrial, siempre y cuando las semillas estén certificadas por la UE. En cambio, en otros países como Estados Unidos, se prohíbe cualquier alimento de semillas de cáñamo que contenga incluso trazas de THC.

Este tipo de variedades de cáñamo suelen crecer en climas templados y, como en la mayor parte de granos agrícolas, sus semillas se pueden cosechar de manera corriente con una cosechadora. Los métodos de cosecha modernos minimizan el contacto con las resinas de las hojas, por lo que los alimentos industriales elaborados a base de cáñamo poseen concentraciones de THC que van desde una parte por millón hasta, simplemente, una proporción indetectable. Por lo tanto, los alimentos industriales de cáñamo no ejercen ningún tipo de efecto psicoactivo sobre el consumidor.

Pero ¿por qué es interesante el uso del cáñamo en la alimentación?

Mientras que los licores más fuertes o algunos fármacos potentes están disponibles de forma totalmente legal, la marihuana es ilegal en la mayor parte del mundo occidental. Los prejuicios acerca del cáñamo y la marihuana que han predominado durante décadas (y aún perduran) han restringido en gran medida el conocimiento sobre el uso del cáñamo en la alimentación. El cáñamo industrial se cultiva para maximizar las fibras o el aceite, mientras que las variedades de marihuana de uso recreativo buscan, generalmente, maximizar el THC.

Millones de personas se interesan ya en todo el mundo por llevar una alimentación más sostenible o más respetuosa con los animales. Una de las mejores fuentes de proteínas y grasas vegetales se encuentra en las semillas de cáñamo o cañamones. El perfil de proteínas y ácidos grasos esenciales de las semillas de cáñamo ofrece una alternativa saludable al pescado, lo que las convierte en una opción idónea para este creciente segmento de la población.

Casi ninguna otra fuente vegetal contiene todos los aminoácidos esenciales de forma tan fácil de digerir y los ácidos grasos esenciales en una proporción tan perfecta para satisfacer las necesidades nutricionales humanas como el cáñamo, que además contiene un 35% de proteínas. Por lo tanto, no hay duda sobre el potencial del cáñamo en la alimentación del futuro.

A diferencia de las proteínas animales más comunes en la industria de la alimentación, las semillas de cáñamo suponen una fuente pura y cruda de proteína completa. No es necesario cocinarlas para matar las bacterias, por lo que todos sus componentes permanecen intactos.

semillas cáñamo proteína

Las hojas de cáñamo también son comestibles y contienen un alto porcentaje de sílice, que contribuye a mantener fuertes los huesos, el pelo y las uñas. Además, son ricas en fibra, por lo que favorecen el adecuado tránsito intestinal. Por lo tanto, productos como el té de hojas de cáñamo secas, que tiene un gran sabor junto a una acción antimicrobiana, tienen un lugar asegurado en el mercado.

Uno de los principales obstáculos para la progresión del cáñamo en la industria alimentaria son los prejuicios relacionados con la marihuana. A pesar de la creciente legalización del cannabis en distintas partes del mundo, todavía estamos muy lejos de una aceptación social total.

Con todo y con eso, empresas tan relevantes como Coca-Cola están observando de cerca el crecimiento del cáñamo y el CBD en la industria. En septiembre, el gigante de las bebidas informó de que se encontraban en “conversaciones serias” con la empresa Aurora Cannabis para estudiar la creación de una bebida con cannabidiol. La entrada de una empresa de la relevancia de Coca-Cola en la industria cannábica supondría un paso gigante para derribar prejuicios acerca del cáñamo y la marihuana.

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