Ayer por la tarde saltaba la noticia: las unidades de Asuntos Internos de Policía y Guardia Civil detuvieron no a uno, sino a TODOS los miembros del grupo de Estupefacientes de Mérida en la llamada ‘Operación Peces’. Los acusados formaban parte, presuntamente, de un gran entramado de cultivo y tráfico de marihuana. En total han sido 30 los detenidos entre esta operación y la Operación Minauro -el nombre que da la Guardia Civil a la misma-, todos ellos de nacionalidad española.

Según se ha informado, los acusados colaboraban con los narcotraficantes proporcionándoles información acerca de las investigaciones abiertas en relación a su actividad a cambio de sobornos económicos. Asuntos Internos presentó indicios de los pagos realizados a los agentes por parte de los narcotraficantes de marihuana.

Entre los detenidos se encontraban cinco policías nacionales y un guardia civil, que presuntamente prestaban su colaboración a los narcotraficantes de forma independiente, sin tener ninguna relación entre ellos.

Además, las investigaciones apuntan a que, presumiblemente, los agentes arrestados aprovechaban también su autoridad para perseguir a otras bandas de narcotráfico que pretendían hacerles la competencia.

En la operación se incautaron 3.000 plantas de marihuana y se desmantelaron cuatro plantaciones de interior, así como lámparas, halógenos o consolas de aire acondicionado para el cultivo indoor.

Por si el escándalo fuera poco, el presunto líder de la banda de narcotráfico presumía posando con billetes en TikTok, al ritmo de una canción que decía “tengo dinero como Pablo Escobar, un chalet como Tony Montana.”

¿Puede la legalización acabar con el tráfico ilegal de marihuana?

Esta noticia vuelve a poner en la palestra el debate sobre la legalización de la marihuana, ya que a menudo se relaciona la legalización con una disminución de la criminalidad asociada al narcotráfico. Parece lógico que si cada consumidor cultivara su propia marihuana, el narcotráfico perdería a sus clientes y se reduciría el crimen asociado a estas bandas delictivas. De ahí la importancia de defender el autocultivo.

Estudios recientes de la Universidad de Texas* analizaron los efectos de la legalización de la marihuana con fines medicinales en los índices de criminalidad y los resultados sugerían que la legalización de la marihuana puede influir notablemente en el descenso de crímenes violentos como los asaltos o los homicidios.

No obstante, lo cierto es que, atendiendo a los distintos países y estados que ya han legalizado la marihuana, el resultado en cuanto al descenso de criminalidad ha sido distinto en cada territorio. En España, expertos del sector cannábico como el codirector de Spannabis, Carlos Yerbes, consideran que “la normalización del autocultivo acabaría con el tráfico ilegal”.

La propuesta de ley para regular el autocultivo de marihuana, camino del Senado

Precisamente la próxima semana, el Pleno del Senado valorará una propuesta de ley para regular el autocultivo de cannabis y las asociaciones cannábicas en España presentada por Izquierda Plural. La sesión plenaria tendrá lugar los días 21, 22 y 23 de septiembre. Esta propuesta sugiere un marco legal que regule las asociaciones cannábicas existentes y amplíe el autocultivo hasta 8 plantas de marihuana por persona adulta.

Por su parte, Unidas Podemos también dijo hace unos meses estar trabajando en un borrador encaminado a la legalización de la marihuana en el que se permitiría el autocultivo hasta 20 metros cúbicos por persona.

Son muchos los pequeños pasos que se están dando tratando de lograr un gran avance, aunque por el momento parece que la legalización de la marihuana en España tendrá que esperar (aún más).