Las horas de luz se van reduciendo poco a poco y eso provoca que las plantas de cannabis comiencen la etapa de floración, que se inicia a principios de agosto y llega a su punto álgido durante todo el mes de septiembre.

Si durante esta temporada ves que tus plantas de marihuana no han comenzado la floración, se aconseja guardarlas por las noches, evitando la contaminación lumínica, para que puedan empezar a florecer, ya que las variedades fotodependientes necesitan esta reducción de luz. Una simple luz de un farolillo por las noches puede hacer que nuestras plantas no florezcan.

Justo cuando nuestras plantas de cannabis están en plena floración, el calor se hace cada vez más intenso. Por eso, si tienes pensado ir de vacaciones, necesitarás un sistema de riego automático o un buen amigo que se preste a regarlas por ti todos los días. Existen muchos métodos de riego automático, desde el clásico riego por goteo hasta las famosas Auto Pots, macetas que se riegan solas. 

Es fundamental observar bien la evolución de nuestras plantas de marihuana y del entorno. Los cogollos no sólo nos gustan a nosotros, sino que son un manjar para los insectos fitófagos (es decir, los que comen plantas). Si no tenemos cuidado, las plagas pueden arruinar nuestra cosecha. 

Cómo prevenir plagas durante la floración

Las polillas pueden poner sus huevos en nuestras plantas, de los que salen las temidas orugas, que se encargarán de devorar los cogollos desde dentro. Sus heces provocan a su vez la aparición de botrytis e infectan el resto de la planta de cannabis. En este caso, es muy importante examinar las flores una por una en su interior. Las orugas suelen encontrarse en el interior de los cogollos durante el día porque repelen la luz, pero por las noches se atreven a salir, por lo que te recomendamos que observes a tus plantas cuando caiga el sol para ver si tienen inquilinos.

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En cualquier caso, ya se sabe que “es mejor prevenir que curar”. Para ello, contamos con preventivos como la Bacillus Thuringiensis, una bacteria que elimina de raíz las plagas de orugas en sus etapas tempranas y que podemos pulverizar una vez a la semana sobre nuestras plantas de cannabis para evitar su aparición.

También es recomendable el uso de aceite de Neem, un pesticida natural, sin químicos, que ayuda a controlar las plagas de fitófagos bloqueando el proceso de metamorfosis de las larvas. Se trata de un producto muy respetuoso con la planta de cannabis que no afecta en nada a otros organismos no fitófagos.

Para evitar que las plantas de marihuana sean atacadas por hongos, al final de la floración contamos con el jabón potásico, un insecticida natural que ayuda a prevenir también plagas como la araña roja o la cochinilla. Se aconseja utilizarlo durante la fase de crecimiento y la fase de transición a la floración, pulverizándolo al atardecer para evitar que se quemen las hojas.

La combinación de aceite de Neem y jabón potásico ayuda a eliminar y prevenir las plagas más comunes.

¡Prepárate para recoger tu cosecha!

Cuando llegamos al final de la etapa de floración, sobre las últimas semanas de septiembre, tenemos que tener en cuenta que las ramas superiores reciben más luz que las inferiores. Por eso, es normal que todos los cogollos de marihuana no florezcan al mismo tiempo. En ese caso, puedes cortar la parte superior y dejar que los cogollos inferiores reciban luz unas semanas más.

Por último, hay que tener en cuenta que aunque la marihuana es una planta capaz de sobrevivir en condiciones muy adversas, si lo que buscamos es optimizar la producción de cogollos tenemos que evitar que sufra. En floración, esta tarea se vuelve más importante si cabe, ya que el uso de fertilizantes ayudará a mejorar la calidad de la producción, el sabor, el aroma y la potencia final.