– El estado de Nueva York legalizó ayer, 31 de marzo de 2021, el consumo de marihuana con fines recreativos.

– Esperan recaudar 350 millones de dólares anuales y crear miles de puestos de trabajo gracias a la legalización.

Es un día histórico en Nueva York, uno en el que se corrigen los errores del pasado al poner fin a las duras sentencias de prisión, en el que se abraza una industria que hará crecer la economía y se da prioridad a las comunidades que más han sufrido para que sean las primeras en cosechar los beneficios“, afirmó el gobernador Andrew Cuomo después de firmar el documento que hacía oficial esta legalización.

Nueva York se convierte así en el decimosexto estado de EEUU en regular el consumo de marihuana para mayores de 21 años. “Nueva York tiene una historia de ser la capital progresista de la nación y esta importante legislación continuará una vez más con ese legado”, declaró el gobernador Cuomo.

Esta ley impondrá una tasa del 13% a las ventas minoristas para los ingresos fiscales. El Estado espera recaudar hasta 350 millones de dólares anuales en impuestos gracias a la legalización de la marihuana y se estima la creación de 30.000 a 60.000 puestos de trabajo. De hecho, la crisis económica como consecuencia de la pandemia de COVID podría haber acelerado su aprobación.

No es la primera vez que se intenta alcanzar la legalización de la marihuana recreativa en Nueva York. El propio gobernador Andrew Cuomo lo ha intentado hasta en tres ocasiones anteriormente, ya que era una de sus grandes promesas electorales. La última de ellas, en 2019, un proyecto de regulación estuvo cerca de ser aprobado, pero no se consiguió llegar a un acuerdo con los legisladores. En esta ocasión, tras muchas negociaciones, por fin lo ha logrado.

¿Qué implica la legalización de la marihuana en Nueva York?

La nueva ley que regula el consumo de marihuana en Nueva York permite que los mayores de 21 años compren cannabis a vendedores autorizados y crea licencias para los productores y distribuidores.

El sistema de licencias será escalonado, para marcar la diferencia entre quienes producen, venden al por mayor y al por menor, como sucede en el mercado del alcohol. A la mayoría de las empresas solo se les permitirá tener un tipo de licencia para evitar que unos pocos monopolicen todo el mercado.

Las personas podrán recibir marihuana en su domicilio, consumir productos de cannabis en “sitios de consumo autorizado” y cultivar hasta seis plantas en casa por persona, con un máximo de 12 por hogar en caso de convivir más de un consumidor.

No obstante, se prevé que la ley tarde hasta dos años en estar totalmente implementada. Los comercios al por menor no abrirán hasta dentro de un año y los municipios pueden optar por no permitir este tipo de negocios. Asimismo, los municipios no podrán prohibir el autocultivo, pero sí imponer regulaciones.

Además, el programa de cannabis medicinal crecerá significativamente, ahora ampliado a cualquier dolencia (anteriormente se podía prescribir en enfermedades concretas). Según la ley, los pacientes podrán fumar marihuana directamente, que es más asequible que los productos derivados del cannabis.

El proyecto de ley de Nueva York sigue al de su vecina Nueva Jersey. El mes pasado se aprobó allí un proyecto de ley para legalizar el uso de marihuana para mayores de 21 años, despenalizar la posesión de marihuana y aclarar los límites y sanciones por posesión para menores de 21 años.

Una ley destinada a acabar con las desigualdades.

En 2018 se creó una gran polémica al detectar en un análisis que los hispanos habían sido arrestados hasta 5 veces más que las personas blancas en los últimos años y en el caso de las personas negras esta cifra se ampliaba a 15 veces más con respecto a las personas blancas. Sin embargo, las encuestas del gobierno han demostrado que todos estos grupos étnicos consumen marihuana en similar proporción.

Un programa de equidad social y económica intentará compensar a las personas afectadas de manera desproporcionada por la aplicación de la ley del cannabis. Entre otras medidas, el 50% de las licencias para empresas minoristas se otorgará a minorías raciales, mujeres, agricultores en dificultades o veteranos discapacitados.

La regulación se ha elaborado con un enfoque en hacer las paces en las comunidades afectadas por la guerra contra el cannabis. Con esta clase de medidas se espera que el acuerdo ayude a acabar con esos desequilibrios.

Estamos brindando justicia sobre la marihuana al garantizar la inversión en las vidas y comunidades de quienes sufrieron durante generaciones como resultado del encarcelamiento masivo”, han declarado desde el Partido Demócrata.

Los republicanos se opusieron sin éxito a la legalización de la marihuana alegando preocupaciones de “seguridad y salud”.

La regulación del cannabis en España: la eterna espera.

Este tipo de leyes al otro lado del Atlántico ponen sobre la mesa el debate sobre la regulación del cannabis en Europa. Desearíamos que nos acercara hacia una regulación más justa también en España, donde hace décadas que se está peleando por la legalización.

Es evidente que la prohibición del cannabis provoca que, en no pocas ocasiones, la marihuana termine en manos de personas que no forman parte de la cultura cannábica, no son apasionados de la planta ni consumidores, sino delincuentes que sacan beneficio de esta prohibición de la peor manera.

Sin embargo, y a pesar de contar con un gobierno progresista en el que algunos de sus miembros se han manifestado a favor de esta legalización, parece que la regulación del cannabis tendrá que seguir esperando su momento en España. Esperar aún más.