En 1941 Henry Ford fabricó un coche con materiales obtenidos a partir de la fibra de cáñamo y la fibra de soja , pero la estigmatización del cannabis y una potente industria del acero terminaron rápidamente con el potencial del cáñamo como componente en el sector del automóvil.

En las últimas décadas, los ingenieros han testado diferentes aplicaciones para la fibra de cáñamo tanto en la carrocería como en el interior del automóvil, pero no habían dado con ningún uso que realmente pudiera competir con la fibra de vidrio u otros materiales.

Sin embargo, voces importantes en la industria automovilística apuntan a que esto podría cambiar muy pronto.

En 2010, la empresa canadiense Motive Industries Inc. desarrolló el Kestrel, un coche eléctrico cuya carrocería estaba fabricada con un material ecológico y resistente al impacto: cáñamo.

Este vehículo fue poco más que un experimento, ya que no tuvo recorrido en el mercado en aquel momento. Pero el ingeniero que desarrolló el Kestrel, Nathan Armstrong, siguió trabajando en diferentes aplicaciones del cáñamo en la industria del automóvil.

Así fue como logró dar con un avance que realmente podría revolucionar el sector automovilístico, ya que el cáñamo reduciría tanto el coste económico como el coste medioambiental respecto a la fabricación de coches actual.

¿Por qué el cáñamo aún no ha logrado ser un material común en la fabricación de coches?

Entre los ingenieros se sabe de sobra que el cáñamo es un gran material. No obstante, tradicionalmente en el mundo de la automoción se ha considerado que si una pieza no se podía fabricar en un minuto no era viable. No ha sido hasta los últimos 10 años que la oportunidad de hacer una producción más rápida con compuestos como el cáñamo se ha convertido en una realidad.

Por otra parte, durante muchos años se estuvo experimentando con compuestos de fibra de cáñamo no tejidos, que absorbían la resina, uno de los materiales más caros. Pero en las últimas décadas esto ha quedado atrás gracias a la fibra de cáñamo tejida, cuya fibra está tan apretada que los problemas de absorción han desaparecido de la ecuación.

¿Será el cáñamo industrial un material realmente común en los coches del futuro?

Las propiedades de resistencia del cáñamo son asombrosamente buenas. Al romper un trozo de fibra de vidrio o de cáñamo, el cáñamo parece ser mucho más fuerte, lo que supone un gran avance del cáñamo como material de alto rendimiento.

Lo que diferencia al cáñamo de otras fibras naturales en términos de potencial de fabricación es que la cantidad de biomasa obtenida por hectárea es casi el doble respecto a otras alternativas vegetales.

Y, por si todo eso fuera poco, ya sabemos que la planta del cannabis crece incluso en climas adversos: con frío, con calor, con viento… Y cuanto más duras son las condiciones, más dura es la fibra obtenida. En la aplicación industrial, se buscan precisamente fibras más y más resistentes.

En 2014 Porsche, uno de los principales fabricantes de coches de lujo del mundo, decidió apostar por este material fabricando un coche de carreras hecho de cáñamo, el 718 Cayman GT4.

En la actualidad, siguen realizando pruebas con este material. Según la empresa, los compuestos de fibra de cáñamo y otras fibras naturales plantean grandes ventajas en cuanto a la absorción de vibraciones, llegando a ser cinco veces superior respecto a otros materiales tradicionales. Además, en caso de accidente, las piezas se rompen en trozos más grandes y menos afilados.

Con este material, Porsche quiere demostrar su compromiso con la producción de coches deportivos más sostenibles. El cáñamo puede ser la próxima gran revolución del sector automovilístico y Porsche ya está a bordo.

Según el ingeniero Nathan Armstrong, si el aumento de producción y los cambios en la regulación sobre el cáñamo industrial alrededor del mundo logran bajar el precio -lo cuál espera que pueda suceder en la próxima década-, la fibra de cáñamo será más rentable que la fibra de vidrio.

Eso será absolutamente revolucionario. Si podemos hacer lo mismo que con la fibra de vidrio reduciendo los costes a la mitad, se acabó el juego. No habrá ninguna razón para no cambiar al cáñamo.