El cáñamo es una planta que destaca enormemente por su versatilidad. Ya hemos hablado otras veces de sus aplicaciones en la alimentación, en la cosmética e incluso en la medicina. Pero, además de todo esto, el cáñamo es un gran aliado para la industria textil.

Sus beneficios ambientales combinados con la durabilidad de la fibra de cáñamo hacen que su uso como tela sirva para fabricar todo tipo de ropa, incluso la más exclusiva.

La fibra de cáñamo tiene un gran recorrido en el sector textil, pues se ha cultivado alrededor de todo el mundo desde hace miles de años. El tallo del cáñamo tiene una alta flexibilidad e impermeabilidad, por lo que a lo largo de la historia se ha utilizado tanto para vestimenta como para fabricar papel o velas de barco.

La tela de cáñamo proviene de las fibras de los tallos de cannabis sativa. Esta planta ha demostrado sobradamente su extraordinaria resistencia, pero los prejuicios acerca del cannabis psicoactivo en las últimas décadas hicieron que se cultivara cada vez menos, disminuyendo así su utilización como tejido.

Afortunadamente, y gracias al auge de la moda sostenible, son muchos los que están redescubriendo la tela de cáñamo. De hecho, hace poco compartimos en nuestro Instagram que la cadena de moda H&M había incorporado este tejido a su línea sostenible.

Como tejido, el cáñamo posee propiedades excelentes, como su capacidad para aislar del frío en invierno y, al mismo tiempo, mantener el frescor en verano.

Al tacto resulta similar al lino, aunque también se realizan nuevos tejidos a partir de su combinación con otros. De esta forma nacen tejidos suaves como la seda o el algodón, pero mucho más resistentes gracias al cáñamo.

Por si todo esto fuera poco, la tela de cáñamo es fácil de teñir y se ablanda con cada lavado, por lo que soporta decenas de lavados sin deteriorarse.

 

El cultivo de cáñamo, más que sostenible.

El cáñamo es una planta que no necesita mucho fertilizante y disminuye notablemente el uso de pesticidas respecto a otros cultivos. Por eso, es mucho más fácil para las empresas textiles conseguir el certificado de cultivo ecológico utilizando este material.

Además, el cultivo de cáñamo apenas necesita agua. Sobre todo, si lo comparamos con el algodón, que requiere hasta un 50% más de agua. Si tenemos en cuenta el proceso posterior para la fabricación del tejido, el cáñamo utiliza cuatro veces menos agua que el algodón.

No obstante, hay que tener en cuenta que el tejido de cáñamo no siempre es ecológico, puesto que tanto en el cultivo como en el proceso de fabricación algunas empresas utilizan químicos que dañan el medio ambiente, a pesar de no ser necesarios. Por eso, cuando compremos una prenda de cáñamo es conveniente asegurarnos de que es orgánico.

Los productores deben asegurar que su proceso de fabricación cuide el medio ambiente, ya que el cáñamo es un cultivo altamente sostenible que puede marcar una gran diferencia en el impacto medioambiental de la industria textil.

 

La legislación sobre el cannabis también afecta a los tejidos.

Debido a que en gran parte del mundo las leyes no hacen distinción entre la marihuana rica en THC y el cáñamo, no se están aprovechando las muchas ventajas del cáñamo tanto como se podría hacer. En muchos países se estigmatiza el cáñamo como una droga, a pesar de que prácticamente ni siquiera contiene THC.

La producción de la tela de cáñamo y la tela de algodón podría tener el mismo coste económico. Sin embargo, por culpa de esta estigmatización y del abaratamiento del algodón por volumen, el coste del tejido de cáñamo resulta mucho más elevado para el consumidor.

Paradójicamente, producir fibras de cáñamo es más simple y eficiente que producir algodón, por lo que podría ser incluso más barato. Aún así, hasta que la legislación del cannabis no sea más razonable y se impulse su utilización como alternativa más sostenible que el algodón, es posible que exista esta ilógica diferencia en el precio.